Cómo el aire acondicionado construyó la Florida moderna
Durante casi toda su historia, Florida fue un sitio del que la gente se marchaba en verano.
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Esa es la parte que se olvida. Antes de que el aire acondicionado residencial fuera normal, el verano aquí era algo que se aguantaba o se esquivaba, y las casas las levantaba gente que lo sabía.
Si miras lo que hacía la arquitectura de Florida antes de los años cincuenta, estás mirando un sistema de refrigeración hecho de madera. Porches profundos rodeaban las paredes para que el sol no las tocara nunca de frente. Los techos eran altos, porque el calor sube y convenía darle un sitio adonde ir que no fuera la altura de la cabeza. Las ventanas se colocaban enfrentadas para que la brisa cruzara la casa en vez de quedarse parada, y las viviendas se orientaban hacia el viento dominante y no hacia la calle. Muchas familias tenían un porche con mosquitero para dormir, y lo usaban: salían de noche para escapar de una casa que llevaba todo el día absorbiendo sol.
Nada de eso era decorativo. Era el equipo.
Lo que cambió en veinte años
El aire acondicionado residencial no llegó a las casas de Florida en cantidades reales hasta los años cincuenta y sesenta. Cuando lo hizo, pasó de lujo a cosa dada por supuesta más rápido que casi cualquier otra tecnología doméstica, y las consecuencias no se quedaron en la comodidad.
En cuanto puedes confiar en que una máquina enfríe la casa, se disuelven las reglas sobre lo que te está permitido construir.
Las habitaciones interiores sin pared exterior dejan de ser inhabitables. Los techos pueden bajar, porque ya no gestionas el calor dándole altura adonde subir. Las casas pueden distribuirse según la trama de calles y los límites de la parcela en lugar de según el viento, y las ventanas pueden sellarse. Urbanizaciones enteras pueden dibujarse sobre plano dando la climatización por hecha, igual que se da por hecha la fontanería.
Ahí está la bisagra de verdad. El aire acondicionado no solo hizo más llevaderos los veranos de Florida: cambió qué terreno contaba como edificable y qué distribución contaba como razonable. El crecimiento de población que vino después, y los desarrollos que lo absorbieron, se levantaron sobre la premisa de que la máquina estaría ahí y funcionaría.
Las comunidades que cubre este sitio son una muestra fiel de esa historia. Algunas de las 17 crecieron de pueblos anteriores al cambio y tuvieron que adaptarse; otras son desarrollos planificados que, tal y como son hoy, no habrían existido antes.
La premisa tiene factura de mantenimiento
Lo que tiene construir un sitio alrededor de una máquina es que los edificios dejan de saber arreglárselas sin ella.
Una casa de los años treinta con porche corrido y techos de casi cuatro metros es incómoda sin aire acondicionado. Una casa sellada de 2015 con el dormitorio principal en el interior es otra cosa: su diseño no tiene plan B, porque nunca se le pidió tenerlo. El equipo no es un electrodoméstico atornillado a una casa que por lo demás estaría bien. En buena parte del parque de vivienda de Florida es estructural, en todos los sentidos menos el literal.
Ese es el argumento honesto a favor del mantenimiento aquí, y no tiene nada que ver con meter miedo: filtros, serpentines, líneas de drenaje y carga de refrigerante son el cuidado de aquello que hace funcionar el edificio como fue diseñado.
Degree 71 LLC, el contratista con licencia que está detrás de este sitio, se encarga de ese trabajo en el centro de Florida: tanto del rutinario que mantiene un equipo en servicio como del que hace falta cuando ya se ha parado.